El invierno en Menorca es una época privilegiada: la isla se vacía, el ritmo se calma y las viviendas descansan.
Pero ese descanso, si no se gestiona bien, puede acabar pasando factura.
La humedad, el viento, las lluvias y los cambios de temperatura hacen que el invierno sea el momento más importante del año para el mantenimiento de una vivienda, especialmente en casas de campo, chalets aislados o propiedades situadas en zonas expuestas.
Tras más de 25 años gestionando y vendiendo propiedades en la isla, hay algo claro: las casas que se cuidan en invierno envejecen mucho mejor.
Humedad: el enemigo silencioso
La humedad no aparece de golpe. Se instala poco a poco, sin avisar, y cuando se detecta ya ha dejado huella.
Durante el invierno conviene:
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Ventilar la vivienda al menos una vez por semana, incluso si no se utiliza.
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Mantener una temperatura mínima constante en lugar de apagar completamente la calefacción.
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Usar deshumidificadores en estancias sensibles como dormitorios, baños o sótanos.
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Revisar armarios empotrados y paredes orientadas al norte.
Una casa completamente cerrada durante meses en Menorca casi siempre acaba desarrollando problemas de humedad.
Tramontana y salitre: dos factores clave en Menorca
En el mantenimiento de casas en Menorca en invierno hay dos elementos determinantes que no siempre se valoran lo suficiente: la tramontana y el salitre.
La tramontana, especialmente intensa en los meses de invierno, no solo trae viento. Aporta humedad fría y ejerce una presión constante sobre cubiertas, fachadas y carpinterías exteriores. Las viviendas orientadas al norte o situadas en zonas abiertas lo notan especialmente, con mayor desgaste en persianas, ventanas y cerramientos.
En las casas situadas en primera línea de mar, el salitre es un factor aún más agresivo. La sal en suspensión acelera la corrosión de barandillas, herrajes, tornillería, elementos metálicos, equipos de climatización exteriores y cerramientos de aluminio o acero.
Si estos elementos no se limpian y revisan de forma periódica durante el invierno, el deterioro se multiplica. En estos casos, el mantenimiento no es una cuestión estética, sino una necesidad estructural y funcional.
Cubiertas y tejados: revisar antes de que llueva de verdad
El viento y las lluvias de invierno ponen a prueba cualquier cubierta.
Es fundamental revisar:
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Tejas desplazadas o rotas.
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Encuentros con chimeneas, lucernarios y claraboyas.
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Canalones y bajantes limpios.
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Pequeñas fisuras que en verano pasan desapercibidas.
Una filtración menor hoy puede convertirse en un problema estructural serio mañana.
Aquí no hay atajos: el mantenimiento preventivo siempre es más barato.
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Piscinas: no es tapar y olvidarse
Muchas piscinas se deterioran en invierno, no en verano.
Lo recomendable es:
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Ajustar correctamente el nivel del agua.
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Mantener un tratamiento químico básico.
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Poner en marcha la depuradora de forma periódica.
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Utilizar cubiertas adecuadas, bien colocadas y transpirables.
Una piscina abandonada durante meses suele reaparecer en primavera con algas, bombas dañadas y gastos innecesarios.
Jardines: menos trabajo, pero no abandono
El jardín mediterráneo agradece el invierno, siempre que se cuide con criterio.
En esta época conviene:
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Reducir notablemente el riego.
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Realizar podas en el momento adecuado.
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Revisar programadores y sistemas de riego.
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Retirar hojas acumuladas cerca de muros y drenajes.
Un jardín bien gestionado en invierno arranca la primavera en mejores condiciones.
Instalaciones: lo que no se usa también envejece
Fontanería, electricidad, calefacción o sistemas solares necesitan atención incluso cuando la vivienda está vacía.
Recomendaciones básicas:
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Revisar instalaciones periódicamente.
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Evitar circuitos de agua cerrados durante meses.
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Comprobar presiones, calderas y acumuladores.
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Desconectar lo innecesario, pero no todo de forma indiscriminada.
Una casa “hibernada” sin control suele dar sorpresas desagradables.
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En resumen
El invierno en Menorca no es un problema.
El problema es pensar que no pasa nada.
Las casas bien mantenidas en invierno:
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Conservan mejor su valor.
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Evitan grandes gastos a medio plazo.
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Se venden mejor.
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Y, sobre todo, se disfrutan sin sobresaltos cuando llega la temporada.
En Ses Moreres lo tenemos claro:
una buena propiedad no es solo la que se compra bien, sino la que se cuida bien.
Si tienes una casa en Menorca, el invierno es el mejor momento para protegerla.






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