A pocos minutos de Mahón y de las playas del sureste de Menorca encontramos esta maravillosa y única propiedad, que ofrece privacidad absoluta y una verdadera sensación de espacio y calma. No hay vecinos y no se puede construir alrededor.
Lo más interesante es que se compone de dos casas independientes, con dos jardines separados y dos piscinas, que incluso podrían comunicarse. La libertad de compartir y, al mismo tiempo, de retirarse en la intimidad. Vivienda principal y casa de invitados que dialogan entre sí, pensadas para acoger momentos, encuentros y silencios.
Luz, amplitud y carácter menorquín se entrelazan en cada estancia, mientras el exterior —entre jardines, piedra seca y horizonte abierto— invita a vivir despacio.
Una propiedad que no solo se habita, sino que se siente. Un refugio donde cada día comienza con el canto de los pájaros y termina con la serenidad de haber encontrado un lugar propio.
Lo más interesante es que se compone de dos casas independientes, con dos jardines separados y dos piscinas, que incluso podrían comunicarse. La libertad de compartir y, al mismo tiempo, de retirarse en la intimidad. Vivienda principal y casa de invitados que dialogan entre sí, pensadas para acoger momentos, encuentros y silencios.
Luz, amplitud y carácter menorquín se entrelazan en cada estancia, mientras el exterior —entre jardines, piedra seca y horizonte abierto— invita a vivir despacio.
Una propiedad que no solo se habita, sino que se siente. Un refugio donde cada día comienza con el canto de los pájaros y termina con la serenidad de haber encontrado un lugar propio.






